La segunda crossover subcompacta de Mazda es una caja llena de sorpresas, todas ellas buenas.

Mi primer encuentro con la Mazda CX-30 fue en realidad en el Motor Show de Ginebra en marzo de este año. Fue un encuentro breve a pesar de haber viajado a la ciudad suiza únicamente para conocerla. La vi deslumbrante sobre en un escenario, un lugar donde la mayoría de los carros con la iluminación adecuada y pulidos a la perfección, lucen estupendamente bien. La CX-30 no fue la excepción, se veía como un millón de dólares sobre cuatro ruedas. La pregunta es si podría replicar el truco, sucia, en la calle . . . en la vida real. 

Después de mi primer encuentro detrás del volante de la CX-30, puedo decir que la respuesta es un rotundo sí. Y no debe haber sido fácil, ya que lograr líneas fluidas y elegantes en un vehículo pequeño es especialmente complicado en consecuencia de la poca superficie con la que trabajar. Pero Mazda, aplicando su filosofía de aproximación al diseño Kodoo ‘alma del movimiento’ en japonés, a través de líneas muy sencillas y de la manipulación de sombras y luces, logró formas y sensaciones visuales fluidas y hermosas, consiguiendo un pequeña SUV realmente digna de nuestra atención. Su frontal, muy similar a los de la familia Mazda3 es un orgulloso objeto de belleza que no pide perdón por dejar mal paradas al resto de las participantes en el segmento, donde la CX-30 se destaca entre sus competidoras por su aspecto definitivamente Premium. 

2020 Mazda CX-30: First Drive
2020 Mazda CX-30: First Drive

¿Y por qué tanta atención sobre una mera camioneta subcompacta? Con un mercado que se espera que llegue a las 80,000 unidades en Estados Unidos al cierre de 2019, estas minicamionetas constituyen uno de los segmentos más importantes del mercado automotriz actual, y para un fabricante independiente pequeño como Mazda es vital lograr un buen desempaño en él. Esto explica que la CX-30, después de la CX-3, un producto menos ambicioso, pero no por ello sin méritos, sea la segunda camioneta del fabricante en el segmento. 

Galería: Primer encuentro: Mazda CX-30 2020

La sensación Premium de su diseño exterior se replica sin filtro en el interior. La cabina se siente expansiva y amplia para un carro tan pequeño con toques interesantes en todas partes y superficies agradables al tacto. La simpleza de las líneas se traduce en elegancia, y un uso estratégico del color ayuda a la acentuar sensación de amplitud que logran, y nos hace pensar lo trágico que sería ver este interior solo en negro (como en el caso del nivel más básico). Hablando de colores, Mazda nos mostró un interior en azul naval que nos hizo agua la boca, pero que extrañamente solo está disponible en los niveles intermedios. Valdría la pena perder algo de lujo y conveniencia solo por entrar a una cabina de ese color todas las mañanas. 

Mazda CX-30 2020
Valdría la pena perder algo de lujo solo por entrar a esta cabina azul naval (Navy Blue) todas las mañanas.

Al igual que en el Mazda3 en el que está basada, la pantalla de info-entretenimiento en la CX-30 está fuera del alcance de la mano del conductor y muy cerca del parabrisas, esto permite tiempos de desviación de la vista mucho más cortos que si la pantalla estuviese en el mismo plano que el resto de los controles. Un sistema de proyección de los instrumentos en el parabrisas ayuda a mantener los ojos del conductor sobre la vía. La buena noticia es que la cabina es extremadamente silenciosa, muy a tono con la sensación general de lujo que provee la pequeña Mazda. 

Esta sensación de lujo está acompañada por una cantidad razonable de espacio y comodidad. Los asientos son amplios, y sin ser butacas deportivas proveen sujeción lateral suficiente como para comunicar una confianza cónsona con las excelentes dinámicas de manejo del vehículo (de eso más, más adelante). 

Nuestro trayecto por el sur de California de aproximadamente 150 millas nos llevó desde Palm Springs hasta San Diego, con una parada para almorzar en Julian. Una mezcla de rutas montañeras, autopistas y vías urbanas nos dio una buena idea de la maestría dinámica de la CX-30 que, si bien debe mucho a su arquitectura que hemos tenido la oportunidad de disfrutar en otros vehículos como el antes mencionado Mazda3 y la Mazda CX-5, también se beneficia de la tecnología de Control Vectorial G, o GVC, que estudia como el conductor interactúa con el volante en las curvas y manipula la aceleración de manera de controlar el torque en las ruedas delanteras y lograr maniobras lineares desprovistas de todo drama.  

2020 Mazda CX-30: First Drive
2020 Mazda CX-30: First Drive
2020 Mazda CX-30: First Drive

Las tecnologías semi autónomas de ayuda al conductor se pueden desautorizar fácilmente con un toque del volante, el acelerador o los frenos (según sea el caso), en una refrescante admisión de que el conductor es quien debe tener la última palabra. Aun así, apretando un botón en el tablero, se pueden desactivar los sistemas de advertencia de pérdida de canal y de recuperación de canal, junto con los sistema de monitoreo de punto ciego y de alerta de tráfico cruzado trasero, los cuales preferiríamos tener activos en todo momento. 

Las tecnologías semi autónomas de ayuda al conductor se pueden desautorizar fácilmente con un toque del volante, el acelerador o los frenos (según sea el caso), en una refrescante admisión de que el conductor es quien debe tener la última palabra.

En ningún momento sentí o deseé que el cuatro cilindros de 2.5 litros de desplazamiento necesitara más potencia, ya que la CX-30 se movió siempre con aplomo y autoridad. Pero no puedo dejar de sentir curiosidad de experimentar cómo se sentiría la buena maniobrabilidad de esta camioneta con más de los 186 caballos de fuerza y 186 libras pie de torque que genera. Esta potencia es administrada por una transmisión automática de seis velocidades y en el caso del hermoso modelo gris Machine metalizado que manejé, es transferida a las cuatro ruedas a través de un sistema de tracción total opcional. La tracción delantera es estándar. 

Es muy poco lo que hay que reprocharle a la nueva Mazda CX-30, pero no puedo dejar de pensar que me habría gustado que los revestimientos de plástico rígido en los bordes inferiores de la carrocería fuesen opcionales, o si no algo menos prominentes, ya que son tan oscuros que modelos con colores contrastantes hacen que los arcos de las ruedas parezcan enormes y en consecuencia que los rines, que en el modelo que manejamos eran de 18 pulgadas, se vean diminutos. El modelo gris oscuro que probamos no sufría de este problema. 

Mazda CX-30 2020
EL modelos con colotrs contrastantes los revestimientos inferiores hacen que los arcos de las ruedas se vean enormes y los rines diminutos.

Pero con o sin revestimientos la Mazda CX-30 es una ganadora, que se destaca en los departamentos de belleza, lujo y de comportamiento dinámico que, aunque está muy lejos de ser un bólido nunca se sintió débil. Con precios iniciales que van desde $21,900 para la variante básica CX-30 con versión delantera, hasta $29,600 para la tope de la línea CX-30 Premium con tracción total, va a ser difícil que alguien no consiga un modelo que se adapte a sus necesidades, aunque estoy seguro de que más de una persona va a sucumbir a los encantos de ese interior azul naval. 

Mazda CX-30 2020

Motor Cuatro cilindros. 2.5 litros
Potencia 186 caballos de fuerza / 186 lbs.-pie de torque
Transmisión Automática de seis velocidades
Velocidad máxima 126 millas por hora (limitada)
Consumo 25 ciudad / 32 autopista / 27 combinado
Tracción Tracción total
Peso en vacío 3,252 libras
Número de asientos Cinco puestos
Capacidad del maletero 20.2 pies cúbicos
Precio inicial $21,900
Precio con opciones $31,370