Zora Arkus-Duntov estaba determinado a hacer de la tercera generación del Corvette, un carro de motor central, pero el único fruto de su esfuerzo fue este hermoso prototipo. Con diseño de Bill Mitchell e ingeniería del mismo Duntov, el Astro II fue concebido no como un bólido de pista de fines de semana, sino como un deportivo para transportar a dos pasajeros y su equipaje con comodidad. Su potencia proveía de un V8 de 427 pulgadas cúbicas que producía 390 caballos de fuerza acoplado a una transmisión transeje de dos velocidades. El Astro II debutó en el Auto Show de Nueva York de 1968, irónicamente el mismo año en que las primeras unidades de la tercera generación del Corvette llegaban a los concesionarios Chevrolet de EEUU, con sus motores V8 bien plantados dentro de sus curváceas trompas.