El Ford Pinto fue el primer intento de Ford, liderado por Iacocca, de construir un carro subcompacto, capaz de competir con los pequeños autos japoneses que comenzaban a causar sensación en EEUU, así como con el Volkswagen Beetle. Un defecto en su diseño lo hacía inherentemente peligroso, lo que lo convirtió en una pesadilla de relaciones públicas para Ford y en una mancha en el récord de Iacocca.