No podemos ser muy duros con Ford por haber eliminado al Thunderbird en 1997 por primera vez. A finales de los años 90 nadie estaba comprando cupés de tracción trasera, y los pocos que buscaban esos tipo de autos estaban bien servidos con el Mark VIII la versión Lincoln del mismo carro, que contaba con un espectacular V8 de cámaras dobles. Donde sí podemos ser duros con Ford, es en relación a la segunda muerte del Thunderbird, por haber fallado en resucitar al modelo como lo que siempre debió haber sido. 

¿Y no es eso lo que hizo Ford con el Thunderbird en 2002, con su estilo retro y su techo duro desmontable con ventana trasera circular? No. El Thunderbird original de 1955 era un competidor directo del Chevrolet Corvette. En vez de darle más potencia al T-Bird moderno, a Ford se le pasó la mano con el diseño retro, el cual resultaba inadecuado, para usar un término admisible en una publicación familiar como esta. 

El equipo de mercadeo debe haberse impuesto a los deseos de los ingenieros, porque el V8 de 3.9 litros era débil y la suspensión parecía hecha de gomitas dulces. El golpe de gracias fue un precio ridículamente alto de casi $40,000. ¿Y qué otro carro costaba $40,000 en 2002? Sí, lo adivinaste, el Chevrolet Corvette.

 

Ford le dió una piadosa segunda muerte a su histórico modelo en 2005, pero no podemos dejar de pensar que merecía un mejor esfuerzo.  – Chris Smith