Es una glamorosa mezcla de un Corvette y un Cadillac

Apart de algunos modelos al principio de su existencia, y de los Allante y XLR, Cadillac nunca fue un fabricante de roadsters, o convertibles de dos puestos. Para explorar cómo habría sido una realidad alterna en la que Cadillac produjo roadsters, a Abimelec Design visualizó un convertible de dos puestos concebido con el estilo de fines de los ’50.

 

La idea el la misma que llevó a la producción del XLR de los años 2000, es decir un Corvette con el estilo y el lujo el lujo de Cadillac. Específicamente se trata del Corvette de 1959 con algunas claves de diseño del Cadillac de 1959 como sus musas inspiradoras. Puedes ver los dos modelos mencionados al final de este párrafo.  

1959 Chevrolet Corvette
1959 Chevrolet Corvette
1959 Cadillac DeVille 6-window Sedan
1959 Cadillac DeVille 6-window Sedan

Este DeVille Roadster ficticio toma al Corvette como proveedor de su forma general. Ambos carros tienen faros delanteros dobles, el modelo de Chevrolet los pone por arriba del nivel del capó, mientras que el otro los incorpora a la superficie de la parrilla. El diseño del DeVille real deja ver una gran parrilla cromada.

Galería: Cadillac DeVille Roadster 1959 visualización

Por detrás, el DeVille 1959 llevaba unas aletas sobre los costados, el Chevrolet las replica con menor tamaño. La visualización opta por un paso intermedio con sus propias aletas, aunque no son tan voluminosas como las del Cadillac.

Si este roadster hubiera existido la performance jamás habría sido un problema. El DeVille de 1959 llevaba un motor V8 de 6.4 litros con una potencia de 325 caballos de fuerza. El Corvette por esos años portaba un 4.6 litros de 290 hp con el sistema de inyección de combustible opcional. 

Nos quedamos con ganas de ver un Cadillac DeVille Roadster como éste a fines de los ’50, pero lo cierto es que un carro tan deportivo como este, no hubiera encajado con el enfoque sobre el lujo de la marca en esos días.

 

Una segunda opinión

Como en todo esfuerzo colectivo, en el periodismo automotriz las opiniones de los editores de Motor1.com a veces chocan. Este es un caso en que las opiniones son tan divergentes que hay que dedicarles un par de párrafos, especialmente porque raramente tenemos desacuerdos con Chris Bruce, el editor original de esta nota.

El punto es que, en mi opinión, es una bendición que a ni Cadillac, ni a nadie más, se la haya ocurrido nunca producir un carro como el que muestra esta nota.  Su enorme longitud lo hace verse pesado y desproporcionado, y el hecho de que no se haya ajustado el tamaño en la hendidura de la puerta (ahora de gran tamaño) acentúa el problema. Las lenguas metálicas colocadas sobre los faros delanteros con el propósito de crear alguna similitud estética con el Cadillac de 1959, crean peso visual, y no se asemejan a ninguno de los elementos visuales de los aviones jet, que los Cadillacs de los años 50 buscaban emular. Las aletas traseras son el elemento más afortunado de todo el conjunto, pero no son lo suficientemente importantes como para salvar el resto del proyecto. 

Simón Gómez.- Editor Gerente de Motor1.com Latino