Los modelos encabezaron las lista en un estudio llevado a cabo por el Highway Loss Data Institute.

Cuando Dodge reintrodujo el legendario nombre Hemi para su línea de motores en 2003, utilizó una serie de comerciales de televisión donde perfectos extraños le preguntaban a los protagonistas si sus carros tenía un Hemi. Aparentemente ese interés no ha decaído, al menos no entre los amigos de los ajeno, ya que los Dodge Charger y Challenger con motor Hemi encabezan la lista de los modelos más robados, de acuerdo al Highway Loss Data Institute, o Instituto de Recaudación de Datos de Perdidas Viales (HLDI por sus siglas en inglés). De hecho, los reclamos por indemnizaciones por el robo de estos modelos, quintuplican el promedio general de reclamos por modelos de 2016 a 2018. 

"Aunque el robo de vehículos es un crimen de oportunidad, los modelos con más riego de ser robados tienden a ser más grandes, poderosos y también tienden a ser pickups", dijo el vicepresidente senior del HLDI Matt Moore. "La mejor manera de enfrentar el problema es a través de mejores dispositivos de seguridad".

El Dodge Charger sedan con motor Hemi V8 encabeza la lista, seguido de cerca por el Challenger SRT Hellcat. El tercer lugar lo ocupa el mediano Infiniti Q50, el 'raro de la lista' ya que ni es enorme ni tiene motor V8. En el cuarto puesto le sigue otro Infiniti, la SUV gigante QX80 que si tiene motor V8, al igual que la GMC Sierra 1500 Crew Cab que ocupa el quinto.

En el otro extremo de la lista conseguimos que el BMW Serie 3 es el vehículo menos robado, seguido de dos modelos de Tesla, el Model S y la Model X. El HLDI dice que el hecho de que los vehículos eléctricos casi siempre están estacionados en garajes cerrados o cerca de edificios, que es donde se suelen conseguir las estaciones de carga, contribuye a su baja tasa de robos, pero en todo caso como grupo son muy escasos para representar una muestra significativa. Los Chevrolet Equinox y Buick Encore cierran el grupo de los cinco menos robados.

Para conformar la lista, el HLDI estudió reclamos de seguro por robo cuya indemnización estuvo cerca a lo que hubiese sido el pago por pérdida total, a fin de descartar robos de partes o de vehículos que fueron recuperados sin daño o con daño mínimo.